
Cuenta la leyenda que el Lago de Coatepeque es un lugar encantado por "El Tabudo", un espíritu bueno que se presentaba en tamaño pequeño a los pescadores, pero que poco a poco se hacía grande. Esta leyenda es muy popular entre los pescadores, moradores y visitantes del lago.
En una ocasión, el dueño de una hermosa mansión salió a dar un paseo en una balsa artesanal, al estar cerca de la isla fue arrastrado por una corriente subterránea y llevado hasta los dominios de la diosa de agua dulce Itzqueyé, finalmente a este no se le volvió a ver con vida.
A los pocos meses se le apareció a las personas que cuidaban su propiedad y se las heredo. Ellos quedaron perplejos al verlo, pues sus piernas se habían alargado y sus labios se habían ensanchado y se asemejaba más a una criatura marina que a un ser humano.
Se dice que cuando las personas estaban ancladas y pescando dentro del lago, de repente sentían que se les subía un hombre muy alto que se les sentaba en la parte delantera de la balsa y le llamaban el Tabudo, ya que sus piernas le sobrepasaban su misma cabeza.
El pescador que le temía se iba huyendo y no pescaba nada, pero el que era valiente se quedaba, atrapaba abundantes peces esa noche de pesca.

La leyenda del Tabudo